Todo empezó en 1922.

Todo empezó en 1922.

Todo empezó en 1922.

Michele, toscano originario de Tonfano, pedanía de la solar Versilia, llegó a Turín con el sueño de presentar a la ciudad de los Saboya su receta de la farinata y del castagnaccio (tarta de harina de castaña) típicas de su zona. Fallido el primer intento de adquirir un local, el destino le ofreció la revancha. Así fue que, un día cualquiera, paseando por plaza Vittorio Veneto, en el número 4 había un cartel de “se vende”. Era el pequeño taller de un zapatero que marcó el inicio de su suerte.

Adquirió el local, construyó el horno de leña que, a día de hoy, sigue siendo el protagonista del restarurante y aquel pequeño taller se convirtió en su laboratorio. Cada día preparaba farinata y castagnaccio que entregaba a domicilio recorriendo las calles empredradas del centro turinés en su bicicleta.

En los años ’30 consiguió expandirse adquiriendo una habitación del edificio colindante. Pasó de un pequeño laboratorio a ser un verdadero local con la posibilidad de comer sentado a una mesa. Llegó también la idea de disfrutar del horno de leña para preparar las pizzas al tegamino.

En el 1955 llegó el primer cambio de generación, dejando la gestión de la pizzería en manos de sus hijas: Ada y Anna, responsables de colocar el cartel “Da Michele” que aún hoy preside el local.

En aquellos años, el hijo de Ada y Ettore, Giorgio, se casó con una chica llamada Nella. El hermano de Nella, Andrea, y su mujer Silvana, ambos amantes de la cocina, empezaron a trabajar en el local.

El 1 de febrero de 1980 tiene lugar un segundo cambio generacional y el negocio se cede completamente a Andrea, el actual propietario conocido con el nombre de Michele en memoria del fundador. Desde 1982, Da Michele se convierte en restaurante. La preparación de pizzas y farinatas la realiza Andrea y la cocina está en las hábiles manos de su esposa Silvana.

El arte de transmitir el oficio continua todavía hoy con el hijo Luca que gestiona con pasión el negocio.

En 2015, el restaurante se amplía de nuevo añadiendo una sala en el primer piso. Durante las obras de reforma aparecen unos frescos que dan gran valor a las bóvedas del local.